lunes, 10 de junio de 2013


HIPOTESIS:

-Mejorar la convivencia con el niño violento, lograr identificar las conductas que padece un niño violento, ayudar a los padres para que sepan cómo actuar con un niño violento y también a combatir la conducta violenta de un niño.

VARIABLES Y POBLACION:

Nuestra investigación se basa en los niños  de 5 a 10 años que viven en México Distrito federal a partir del año 2000 al 2010 que presentan conductas violentas a muy temprana edad con su sociedad.

MARCO TEORICO:

Cuando se habla de agresividad, se está hablando de hacer daño, físico o psíquico, a una otra persona. De una acción intencionada manifestada a través de patadas, arañazos, gritos, empujones, palabrotas, mordidas, tirones del pelo... a otra persona. Este comportamiento es relativamente común y, a menudo, aparece cuando el niño cumple un año. Ya que esta es la etapa en la que el niño está conviviendo con otros niños de su edad y empieza a relacionarse.

Cuando el bebé nace, trae impulsos amorosos y agresivos que, con el tiempo y con el cuidado de los padres, empezará a distinguir y diferenciar. Dependiendo del establecimiento de sus vínculos afectivos empezará a desarrollar un tipo de relaciones personales u otras. Este es un concepto muy importante y con gran repercusión en la vida del niño. Su personalidad se construirá a partir de su conocimiento del mundo a su alrededor. Para eso, es necesario que el bebé se sienta protegido y cuidado en su entorno familiar.

En la conducta violenta de los niños un factor muy importante es la familia; La familia es uno de los elementos más relevantes dentro del factor sociocultural del niño. La familia lo es todo para él. La familia es su modelo de actitud, de disciplina, de conducta y de comportamiento. Es uno de los factores que más influyen en la construcción de la conducta agresiva.

 

DESARROLLO:

La familia constituye el Lugar Donde Los Seres Humanos aprendemos a relacionarnos con los demás e incluso con uno Mismo. La agresividad de como conducta en muchos de los casos, corresponde a Una característica aprendida desde pequeños en el Hogar, ya Que Las Relaciones Que Se dan y los comportamientos presentados Por La Familia, ejercen Una Influencia EN SU Generación y Mantenimiento.

(ANEXO 1)

La Conducta agresiva sí caracteriza por:


•Gritos.
• Molestar a Otros Integrantes de la Familia.

·         Mostrarse iracundo o resentido.

·         Pleitos.

·         Accesos de cólera.

·         Dejar de hablarle al Otro o los Otros.

·         Actos de desobediencia ante la Autoridad y las Normas Sociales.

·         Amenazas verbales Físicas y.

·         Daños Materiales a Cosas.

·         Deterioros EN LA ACTIVIDAD ACADEMICA POR Social y episodios de rabias.

·         Discusiones con las personalidades cercanas o de la Familia.

·         Forzar Situaciones Económicas.

·         Relaciones Sexuales FORZADAS.

Actúar de inmediato. Procura responder inmediatamente siempre que tu hijo se ponga agresivo. No esperes a que le pegue por tercera vez a su hermanito para decirle: "¡Ya basta!" (especialmente cuando le has llamado la atención unas 10 veces en la última hora). Tu niño tiene que saber en seguida que ha hecho algo malo. Apártalo de esa situación conflictiva y castígalo dejándolo solo por unos minutos (a esta edad, unos segundos de castigo pueden ser suficientes).

La idea es que empiece a asociar su comportamiento a la consecuencia. O sea, se dará cuenta de que si golpea o muerde, termina solito.

Responde con consecuencias lógicas. Si tu hijo empieza a tirarles arena o juguetes a otros niños en el parque, apártalo, siéntalo a tu lado y explícale que podrá volver a participar cuando esté listo para jugar sin hacer daño a otros niños.


Mantén la calma. No importa lo enojada que estés, trata de no gritarle, ni pegarle a tu niño. Si le gritas, le pegas o le dices que es un niño malo, en lugar de refrenar su comportamiento, lo único que lograrás es enojarlo más y darle más ejemplos de cómo ser agresivo. Si, por otro lado, tu hijo observa cómo te controlas tú, ese será el primer paso para que aprenda a controlar su propio temperamento.

 
Disciplínalo con constancia. Siempre que sea posible, responde a cada episodio de agresividad de la misma forma que lo hiciste la última vez. Al
responder de forma predecible ("Has mordido otra vez a Miguel, eso significa que otra vez te tienes que sentar solito"), enfatizas un patrón que tu hijo aprenderá a reconocer y a esperar. Con el tiempo entenderá que siempre que se porta mal lo castigan dejándolo un rato solo. Y no permitas que la vergüenza o el coraje haga que le grites o pierdas el control, cuando tu niñito haga de las suyas en un lugar público.

Recuerda que tienes que mantener la calma y reaccionar de manera constante y, además, todos los padres han pasado por estas situaciones. Si la gente mira, simplemente di algo como: "No es fácil tener un niño de 2 años", y luego actúa de la manera que consideres más apropiada.
(ANEXO 3)


Enséñale alternativas. Espera a que tu hijito esté más calmado, y háblale tranquilamente sobre lo que acaba de ocurrir. Pídele que te cuente qué pasó (¿Por qué te enojaste tanto con tu amiguito?). Explícale que es natural que se enoje, pero no está bien que lo demuestre pegando, pateando o mordiendo. Anímalo a encontrar una mejor manera de responder a sus sentimientos "con sus palabras" (pero no gritando: "Pedro, ¡me estoy enojando!") o pidiendo a un adulto que le ayude. Otras maneras apropiadas a esta edad para controlar el enojo es pegarle a una almohada o patear una pelota.


Enséñale a pedir disculpas. Asegúrate que tu niñito entienda que tiene que pedir perdón tras haberle hecho daño a alguien. Si tu niño se niega, tómalo de mano y llévalo a que pida disculpas (incluso está bien si algunas veces eres tú misma, quien tiene que hacerlo por él). Aunque al principio no lo diga con sinceridad, poco a poco irá aprendiendo la lección. A esta edad, los fuertes impulsos de los niños a veces le ganan a su compasión natural, pero con el tiempo se acostumbrará a disculparse siempre que lastime a alguien.

Recompénsalo por su buen comportamiento. En lugar de darle tu atención solo cuando se comporte mal, procura "pillarlo portándose bien". Cuando le pida a otro niño que le deje subirse un rato al columpio en lugar de empujarlo, elógialo por haber expresado verbalmente lo que quería ("¡Qué bien le pediste que te prestara el columpio!") y, con el tiempo, se dará cuenta del poder de sus palabras. Elógialo cada vez que puedas y pronto se dará lo importante que es el buen comportamiento. Incluso le puedes ofrecer una calcomanía (pegatina) cada vez que te ayude a ordenar su cuarto.

Limita su tiempo frente a la televisión. Los dibujos animados y otros programas diseñados para niños a menudo contienen muchos gritos, amenazas, empujones, y hasta golpes y puntapiés, a veces presentados como algo cómico. Selecciona de antemano los programas que le permitas ver, especialmente si tu hijito tiene propensión al comportamiento agresivo, y cuando le dejes verlos, siéntate a su lado y haz comentarios sobre las situaciones que se presenten: "Ese niñito tenía que haber pedido prestado el balón en lugar de quitárselo al otro de las manos,.

La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP por sus siglas en inglés) recomienda que los niños mayores de 2 vean
no más de una a dos horas de televisión diariamente.

Proporciónale mucha actividad física. Seguramente te darás cuenta de que cuando tu niño no tiene la oportunidad de gastar su energía fuera de la casa, se vuelve un verdadero terror dentro de ella. Si tienes un niñito muy activo, permítele que corra, salte, haga volteretas o juegue a la pelota. Procura que estas actividades sean al aire libre, para que pueda gastar un poco de toda esa energía.


No temas buscar ayuda. A veces el coraje excesivo de los niños requiere más acción que la disciplina de los padres. Si tu niño parece comportarse agresivamente la mayor parte del tiempo, si parece asustar o molestar a otros niños, o si tus intentos de aliviar la situación no parecen tener mucho efecto, habla con el médico de tu hijito, quien te podría recomendar a un consejero o psicólogo infantil. Juntos podrán determinar la base del problema y ayudar a solucionarlo.

 

 

 


CONLCUCION:

Llegamos a la conclusión que la conducta agresiva de los niños es provocada por todos los entretenimientos que existen hoy en día como son los videojuegos, las caricaturas y la ignorancia de los padres ya que ellos lo que necesitan es más atención y cuidado de los padres y que los padres también se involucren en las actividades de los niños.

Pero también consideramos que un factor muy importante es el comportamiento de los padres ya que los niños lo que hacen es imitar a los padres y también que los niños ahora son más inteligentes y necesitan otras actividades aparte de estar todo el día viendo la televisión que lo único que genera es hacer a los niños más violentos y agresivos.

La conducta violenta viene generada por los padres ya que los niños conviven más con los padres y también en la escuela ya que algunos niños que son violentos fomentan la violencia con sus demás compañeros y esto hace que sean más los niños violentos si no se detecta a tiempo este problema.

 

 

BIBLIOGRAFIA:




 

Entrevista

 ¿Por qué crees que los niños de nuestra actualidad se comportan de una manera agresiva?

¿Cómo se comporta un niño con violencia?

¿De dónde se genera la violencia para que el niño reaccione de tal manera?

¿Cómo influyen los padres para evitar la violencia en los niños?

¿Cómo afecta la violencia a los niños?

¿Qué crees que se pueda hacer para mejorar la conducta de los niños violentos?

¿Cómo crees que influye la sociedad en la conducta violenta en los niños?

¿Piensas que se pueda cambiar la actitud de un niño violento?

¿Por qué crees que existe el bulling en México?

¿Crees que se pueda mejorar la conducta violenta de los niños con pláticas y actividades?

 

 

 

 

 

domingo, 21 de abril de 2013

La familia constituye el Lugar Donde Los Seres Humanos aprendemos a relacionarnos con los Demás e incluso con UNO Mismo. La agresividad de COMO Conducta en MUCHOS de los Casos, corresponde a Una característica aprendida desde pequeños en el Hogar, ya Que Las Relaciones Que Se dan y los comportamientos presentados Por La Familia, ejercen Una Influencia EN SU Generación y Mantenimiento.

 
La Conducta agresiva sí caracteriza por:
• Gritos.
• Molestar a Otros Integrantes de la Familia.
• Mostrarse iracundo o resentido.
• Pleitos.
• Accesos de cólera.
• DEJAR de hablarle al Otro o los Otros.
• Actos de desobediencia ante la Autoridad y las Normas Sociales.
• Amenazas verbales Físicas y.
• Daños Materiales a Cosas.
• Deterioros EN LA ACTIVIDAD ACADEMICA POR Social y episodios de rabias.
• Discusiones con las personalidades cercanas o de la Familia.
• Forzar Situaciones Económicas.
• Relaciones Sexuales FORZADAS.
 .
CONDUCTA VIOLENTA
 INTRODUCCION
No existe la "personalidad violenta", como entidad "aislada" en ningún manual de clasificación de enfermedades mentales, si bien es verdad que la "violencia" como efecto y/o causa de daños físicos y psíquicos en las personas, es un fenómeno que nos intriga de una forma progresiva a prácticamente todas las disciplinas científicas de nuestro ámbito cultural.
La violencia en sí es un fenómeno multidimensional y admite escasas generalizaciones. Si lo que se sabe de las víctimas de la violencia es muy poco y no se encuentran estudios sistemáticos hasta los años 70, el interés científico por los perpetradores de todo tipo de violencia sí ha sido un hecho investigado en sus diferentes vertientes: biológica, sociológica, antropológica, histórica, etc; fundamentalmente a partir de la Segunda Guerra mundial.
La primera premisa de la tendremos que partir es que desde la Psicología Clínica no existen "personalidades violentas", lo mismo que no podemos argumentar la existencia de "personalidades no violentas". En la realidad de nuestro conocimiento nos conformaremos con hablar de "conductas violentas", con independencia de que la aparición de la violencia sea más probable en personalidades con unos determinados rasgos y/o patologías concretas.
 Hay que empezar aclarando que un niño puede ser agresivo, sin ser violento, aún cuando estos dos aspectos están íntimamente relacionados.
Podríamos decir que la agresividad es una actitud y la violencia es una conducta. Hay miradas o gestos agresivos que no acaban en una pelea o en una acción violenta. La pelea es la conducta violenta que manifiesta una agresividad no controlada.
También hay que mencionar que la actitud agresiva (de fastidio o de malestar) ante algo que deseamos y que por las causas que sea, no conseguimos, se puede considerar natural y sana. Eso implica que sentimos de forma correcta, que nos interesa conseguir ese objeto o llegar a esa meta y tenemos una disposición para lograrlo. El problema aparece cuando no “admitimos” ese impedimento y desarrollamos una conducta negativa (violenta) para conseguirlo.
No hay que olvidar cuando se analiza una conducta violenta la influencia que ejercen estos factores:
- la carga genética.
- la edad en la que se produce la conducta violenta.
- los modelos de influencia.
- el consumo de sustancias.
- la falta de reflexión.
- el no aprendizaje de habilidades correctas para la resolución de conflictos.
- la percepción errónea de la comunicación o acciones de los demás.
- que haya ocurrido cualquier hecho traumático.
- Lesiones neurológicas.
Independientemente de estos factores, podemos decir que la conducta agresiva posee 2 componentes principales: la frustración y la defensa.
La frustración adaptativa es la capacidad de asumir, psicológicamente, de forma correcta que no podemos conseguir algo, o hacerlo en el momento que lo deseamos.
Un niño con poca tolerancia a la frustración mostrará una actitud agresiva para conseguir su objetivo; a menos tolerancia a la frustración mas agresividad y por lo tanto, mayor probabilidad de desarrollar una conducta violenta.
Ejemplo: la pataleta ante un juguete que no se le compra. La pataleta de un niño con baja tolerancia a la frustración será mas intensa que la de un niño que tolere mejor la frustración. Es más fácil que los niños con baja tolerancia desarrollen una conducta violenta: pegar, insultar, autolesionarse, tirar cosas, etc.
Por otro lado, el componente defensivo de una situación determinará también la intensidad de esa actitud agresiva.
Si el niño percibe una orden, una norma o una petición como ofensiva (que le “ataca”) su actitud agresiva y posible respuesta violenta estará determinada como defensa ante esa “agresión”: pegar, insultar, romper cosas, etc. También hay que aclarar que la defensa ante una agresión es una respuesta natural (instintiva) de protección. El problema surge cuando se utiliza la violencia como respuesta ante algo que no es un “ataque” o lo hago de manera desproporcionada.